lunes, 14 de noviembre de 2016

WEB 2.0 Y APRENDIZAJE UBICUO

Aníbal de la Torre (2006), nos da una definición de Web 2.0, que de forma resumida sería una forma de entender Internet que ayudada de tecnologías informáticas, se promueve que el flujo de información dependa del comportamiento de las personas y  permite que estas puedan participar en la construcción de contenidos con unas herramientas fáciles e intuitivas de usar.

Wikis, redes sociales, blogs, etc. son ejemplos de las herramientas informáticas que conforman la web 2.0. La enciclopedia impresa ha pasado a la historia, ahora la Wikipedia se actualiza en cualquier momento; la información y opinión ya no se tiene sólo por el periódico, los blogs nos dan información y comentan los sucesos, además cualquiera tiene posibilidad de dar su opinión; cualquiera puede hacer un vídeo y publicarlo en YouTube.

En un contexto educativo, hablar de web 2.0 implica necesariamente hablar de Escuela 2.0, de Maestros 2.0 y de aprendizaje ubicuo.

La tecnología ha alcanzado tal desarrollo que permite que cualquier persona pueda producir y difundir información, por lo que el aprendizaje puede darse en cualquier lugar y momento. Por eso, en el mundo de las TIC, a esto se le llame “ubicuo” y en el mundo del aprendizaje: “…incluya la idea de que los aprendices pueden contribuir al conocimiento sobre “cualquier cosa” e igualmente que “cualquier persona” puede experimentar aprendizaje”.

Sin embargo, en este contexto ¿estamos los educadores preparados para ser Maestros 2.0? Porque los niños de hoy son “nativos digitales”, pero ¿nosotros?

Bill Cope y Mary Kalantzis, en su obra “Aprendizaje ubicuo” (2009), sugieren que para poder ponerlo en práctica en el entorno educativo deberían darse siete cambios:

Difuminar las fronteras institucionales, espaciales y temporales de la educación tradicional. En el aula tradicional todos los alumnos estén allí al mismo tiempo, y el maestro transmite a todos a la vez. Pero hoy, cuando podemos grabar y transmitir a muy bajo coste cualquier tipo de contenido textual, visual o auditivo, la necesidad de aulas no es tan grande.

Reordenar los equilibrios En el aula tradicional, el profesor y la pizarra están de frente a la clase, los niños escuchan y responden preguntas. La comunicación entre los alumnos es prácticamente nula, casi se considera como una pérdida de tiempo. Este tipo de educación tenía sentido en una sociedad concreta (autoridad, disciplina, …), pero en la sociedad actual no debería haber diferencias entre profesores y alumnos, pues ambos son generadores y usuarios de conocimiento. La autoridad se generará a través de la competencia y no del control

Aprender a reconocer diferencias entre los estudiantes y a usarlas como recurso productivo. El aprendizaje ubicuo permite que los alumnos estén en la página que puedan, según sus necesidades. Y los profesores deben estar a su lado para ayudarles en su itinerario de aprendizaje.

Ampliar la gama y combinación de los modos de representación. La computación ubicua utiliza lo oral, lo escrito, lo visual, lo sonoro…. Los educadores no tienen más remedio que entender estas formas de comunicación.

Desarrollar las capacidades de conceptualización. Los profesores deben convertirse en usuarios expertos de las nuevas herramientas creadoras de sentido, siendo capaces de poner en práctica el metalenguaje que tanto ellos como sus aprendices necesitan.

Conectar el pensamiento propio con la cognición distribuida. Cualquier información está al alcance de la mano, por eso no tiene sentido hacer exámenes tradicionales, lo importante no es saber, sino saber cómo saben.


Construir culturas de conocimiento colaborativo. Las redes sociales son perfectas para un trabajo en el que pueda valorarse la contribución que se haga, por eso los profesores deben tener buen manejo, para intentar que cada alumno de lo mejor de sí mismo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

EL CINE


EN DISNEY NO TODO ES FANTÁSTICO 


La lectura del artículo  El cine de animación visto en casa: dibujos animados y TV” para hacer esta reflexión me hizo recordar todas las tardes que pasé, siendo pequeña, viendo películas de Disney. Me resultó tan interesante el contenido del artículo, que se lo comenté a mi madre y ella me hizo recordar que muchas veces las veíamos juntas y que cuando acababa hablábamos sobre cosas de la película y que me hacía preguntas sobre ella con el fin de “dirigirme” en los valores que quería que la película me transmitiese.

El cine no es un mero entretenimiento, que también, sino que es un vehículo fundamental en la transmisión de valores y prejuicios. Enseñar valores es función de la escuela, por eso, en las aulas es necesario enseñar a ver cine, a conocer su lenguaje y sus códigos. Hay que enseñárselo a los niños por el simple hecho de ser niños, pero por supuesto también, porque tienen que saber a ser adultos críticos, que no se queden sólo con lo se ve a primera vista, sino que siempre va a haber unos mensajes ocultos que es necesario que discriminen.

Tanto en la escuela como en las familias, deberían los adultos tener muy claro lo que una película puede transmitir y no dejar que los niños la viesen solos, porque si está transmitiendo estereotipos, prejuicios o valores, deberían ser “dialogados” para que los niños aprendan a reconocerlos. Por ejemplo, las películas de Disney, como dicen las autoras del artículo, y con las que estoy de acuerdo, transmiten un concepto de mujer infravalorado: da igual lo que hables, lo importante es que seas guapa (en la película La Sirenita, Ariel le pregunta a Úrsula que cómo va a conquistar al príncipe sin voz y esta le contesta: “Eso no importa, te ves muy bien. No olvides que sólo tu belleza es más que suficiente. Los hombres no te buscan si les hablas, no creo que los quieras aburrir. Admirada tú serás si callada siempre estás”), no tienen porqué ser cultas (en la película La Bella y la Bestia, Gastón le dice: “No está bien que una mujer lea”), Blancanieves limpiaba la casa de los siete enanitos hasta que un príncipe maravilloso le cambió la vida, etc. etc.


Estos prejuicios están en las películas infantiles más famosas, pero no por eso hay que intentar que los niños no las vean, sino que sí que deben verlas, pero sabiendo distinguir lo que en ocasiones se transmite, y enseñarles justo lo contrario: allí donde haya un estereotipo, transmitir un valor. Es decir, abrir con ellos un diálogo para que comprendan lo absurdo de esa conducta o actitud de los protagonistas. Además, las películas a las que estamos haciendo referencia, no sólo transmiten de forma encubierta esos prejuicios, sino que también transmiten muchos valores como la amistad, la bondad, el amor a la naturaleza, etc.


Como conclusión, el cine es un buen medio para enseñar conductas, actitudes y valores, pero el visionado de las películas tiene que estar supervisado por un adulto.


BIBLIOGRAFÍA:

-“El cine de animación visto en casa: dibujos animados y TV”

http://www.revistacomunicar.com/pdf/comunicar11.pdf