En el momento actual
hay un debate sobre si las nuevas tecnologías deben ser utilizadas en la
escuela de forma habitual y casi permanente, o si por el contrario son un mero
material más para utilizar con los alumnos.
Considero que está
muy bien que en las aulas haya nuevas tecnologías porque puede ayudar a motivar
al alumno en su aprendizaje, pues se pueden utilizar juegos digitales rompiendo
un poco la rutina escolar. Pero como ya os comenté en la anterior entrada es
muy importante que el profesor tenga una buena formación para el buen uso de
las nuevas tecnologías y que por ejemplo no utilice una pantalla digital única y
exclusivamente como si fuera un “encerado eléctrico”.
Las nuevas tecnologías
no deberían sustituir la figura del profesor. Es cierto que estas permiten
mostrar los contenidos de una manera mucho más atractiva y permiten tener mucha
información de forma rápida y sencilla, pero la escuela no es solamente el
lugar donde se enseñan contenidos, la escuela es un medio socializador por
excelencia. En ella hay que enseñar a ser personas, a saber convivir, a
respetar al otro, a empatizar con los demás, etc. Y en esto la figura del
profesor es fundamental, unido a la formación que los niños puedan recibir en
sus familias y en el entorno más cercano. El profesor tendrá que enseñar a sus
alumnos a utilizar las nuevas tecnologías,
evidentemente, porque en la sociedad
actual son imprescindibles y es algo que debe implantarse en la escuela,
pero además también tendrá que concienciarles de los peligros que entrañan y a
protegerse de ellos.
En el uso adecuado
de las nuevas tecnologías no podemos olvidarnos de cómo educan los padres. Por ejemplo
el artículo de las “madres whatsapperas” nos muestra como algo que en principio
está bien, si se utiliza de forma inadecuada puede llevarnos a obtener un
resultado negativo en la educación de los hijos. Un grupo de whatsapp de los
padres de los alumnos de una clase es bueno para momentos puntuales, pero no
para estarlo usando de forma permanente y para quitar responsabilidades a los hijos
en algo que deberían estar haciendo ellos, como por ejemplo, apuntar en su
agenda sus tareas, el material que tienen que llevar, ser ellos los que informen
a sus padres de cuando tienen que ir a una reunión escolar, etc. Ese tipo de
responsabilidades las han tenido los alumnos a lo largo de la historia sin
necesidad de whatsapp y mucho menos que sea un grupo de padres. En este sentido,
estoy a favor con la opinión de Natalia López-Cheda “No me debo sentir como mala madre si no hago de agenda, me comporto como madre irresponsable si no educo
para que mis hijos sean independientes y autónomos”.
En resumen, las TICs en las aulas, sí, por supuesto,
porque en la actualidad forman parte de nuestra vida, pero sabiendo todos los aspectos
negativos que conllevan.
Bibliografía:
Escuelas en la Nube.
Las TICs en los sistemas educativos.
“Me niego a ser la agenda de mi hija por el Whatsapp” (Noelia López Cheda).

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